viernes, 14 de octubre de 2016

Líder Estratégico


Uno de los roles estratégicos clave de los gerentes funcionales y generales es usar todo su conocimiento, energía y entusiasmo para ofrecer el liderazgo estratégico a sus subordinados y desarrollar una organización de alto desempeño. Varios autores han identificado algunas características clave de los buenos líderes que generan alto desempeño:
  1. visión, elocuencia y congruencia;
  2. articulación del modelo de negocio;
  3. compromiso;
  4. estar bien informado;
  5. disposición para delegar y otorgar facultades de decisión;
  6. uso astuto del poder, y
  7. inteligencia emocional

Inteligencia emocional
La inteligencia emocional es un término que Daniel Goleman acuñó para describir un conjunto de atributos psicológicos que caracterizan a muchos líderes fuertes y efectivos:
Autoconciencia o conciencia de sí mismo: la capacidad de comprender el estado de ánimo, las emociones e impulsos propios, así como su efecto sobre otras personas
Autorregulación: la capacidad de controlar o redirigir impulsos o estados de ánimo perturbadores; es decir, pensar antes de actuar
Motivación: una pasión por el trabajo que va más allá del dinero y el estatus, y una tendencia a perseguir las metas con energía y persistencia
Empatía: la capacidad de comprender los sentimientos y puntos de vista de los subordinados y tomarlos en cuenta al tomar decisiones
Habilidades sociales: amigabilidad con un fin
De acuerdo con Goleman, los líderes que poseen estos atributos; es decir, los que presentan un alto grado de inteligencia emocional, tienden a ser más efectivos que aquellos que carecen de esos atributos. Su autoconciencia y autorregulación ayudan a provocar la confianza de los subordinados. Desde el punto de vista de Goleman, las personas respetan a líderes que, debido a que tienen autoconciencia, reconocen sus limitaciones y debido a que están autorregulados, consideran de manera cuidadosa las decisiones.
Goleman también argumenta que los individuos autoconscientes y autorregulados tienden a tener más confianza en sí mismos y, por tanto, están en mejores condiciones de lidiar con la ambigüedad y más abiertos al cambio. Una fuerte motivación en forma de una pasión por el trabajo, puede ser contagiosa, lo cual ayuda a los demás a unirse en el logro de una meta común o de la misión organizacional. Por último, una fuerte empatía y las habilidades sociales pueden ayudar a los líderes a granjearse la lealtad de sus subordinados. Los individuos empáticos y con habilidades sociales tienden a ser diestros para manejar las disputas entre directivos, son más capaces de encontrar puntos en común entre diferentes actores y más hábiles para orientar a las personas en la dirección deseada en comparación con los líderes que carecen de estas habilidades. En resumen, Goleman argumenta que la constitución psicológica de un líder importa.



La presente entrada fue extraída del libro Administración Estratégica -  Un enfoque Integral - Charles W. L. Hill y Gareth R. Jones - Cengage Learning

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