martes, 7 de agosto de 2018

Otra mirada sobre el futuro del trabajo

Es el turno del periodista Andrés Oppenheimer, quien es reporteado en el diario La Nación con motivo de la publicación y presentación de su libro sobre el futuro del trabajo en la era de la Automatización: ¡Sálvese quien pueda!

Reproducimos el artículo escrito por el periodista Carlos M Reymundo Roberts:

Andrés Oppenheimer: "Soy tecnopesimista en el corto plazo y tecnooptimista en el largo"
 
Después de visitar hoteles con robots recepcionistas y entrevistar a futurólogos en todo el mundo, el premiado periodista publica ¡Sálvese quien pueda!, una investigación sobre el futuro del trabajo
Carlos M. Reymundo Roberts

Andrés Oppenheimer se asomó al futuro, y un poco se asustó. Lo que vio es un mundo en el que, según la proyección de los expertos, cerca del 50% de los trabajos que hoy conocemos desaparecerán en las próximas décadas por culpa de las nuevas tecnologías.

Entre el miedo y el asombro, durante cinco años investigó la nueva realidad de robots que hacen autos, dan clases, operan como cirujanos y atienden a los huéspedes detrás del mostrador de un hotel. En rigor, no es el futuro: ya hoy la inteligencia artificial está dejando fuera del mercado laboral, u obligando a reconvertirse, a millones de personas en todo el mundo.

Producto de esa inmersión en la llamada "destrucción creativa", que lo llevó por tres continentes, es su último libro: ¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización (Debate), que se lanza esta semana y que presentará el 16 de agosto, en el CCK.

De 66 años, nacido en la Argentina, pero radicado desde los años 80 en Miami, Oppenheimer es un periodista multipremiado (Pulitzer, Rey de España, Ortega y Gasset, Maria Moors Cabot) que publica sus columnas en The Miami Herald y en 60 diarios de América (entre ellos, LA NACION) y Europa, y conduce un programa en CNN. Este es su octavo libro.

La entrevista con LA NACION desde Miami se hizo sin intervención de robots, pero sí contribuyó la tecnología digital: el diálogo fue posible gracias a una combinación de telefonía y chats de WhatsApp, mail y Skype.

-Después de tu investigación, ¿qué sos: tecnooptimista o tecnopesimista?

-Soy tecnopesimista en el corto plazo y tecnooptimista en el largo. Cuando empecé, era bastante más optimista. Pero después de visitar hoteles con robots recepcionistas en Japón, ver fábricas robotizas en Corea del Sur, comer en restaurantes totalmente automatizados de San Francisco y entrevistar a los principales futurólogos del mundo, creo que mucha gente se va a quedar sin trabajo a corto plazo. Y los gobiernos ni siquiera están hablando del tema. El desempleo causado por la tecnología va a ser el principal tema en los próximos años, incluso para países como la Argentina.

-¿No estará a salvo la Argentina, que parece estar a años luz de esa realidad?

-Para nada. Según un estudio del Banco Mundial, el 64% de los empleos en la Argentina van a estar en riesgo por la automatización en los próximos años.

-¡Sálvese quien pueda! ¿Quiénes podrán salvarse?

-Todas las profesiones corren riesgo. Según un chiste que escuché en Silicon Valley, las fábricas del futuro van a tener solo dos empleados: un hombre y un perro. El hombre va a estar allí para darle de comer al perro, y el perro, para cuidar que el hombre no toque las máquinas. En el libro dedico capítulos enteros a las profesiones más amenazadas: periodistas, médicos, abogados, banqueros, contadores, profesores... En los próximos cinco años, la revolución tecnológica va a transformar todos nuestros trabajos.

-Ya se habla incluso de una "clase inútil", conformada por todos los que hoy son manufactureros, cuyos trabajos probablemente desaparecerán.

-No hablaría de una clase inútil, pero creo que va a haber una clase desplazada por la tecnología. Por eso, varios países están analizando la creación de un ingreso básico universal, y Bill Gates ha propuesto un impuesto a los robots para subsidiar a quienes pierdan el empleo. Yo me inclino por una tercera variante: pagarles por ofrecer servicios sociales, como cuidar a ancianos, enseñar a los niños o entretener a enfermos. Esas son tareas tan dignas, o más, que muchos de los trabajos actuales, y deberían ser estimuladas por los gobiernos y recompensadas.

-Así como ha habido en la historia resistencia a la industrialización y a la globalización, ¿podrían surgir movimientos "antirrobotización"?

-Sí. Creo que en la próxima década veremos un movimiento antiautomatización. Ya lo estamos viendo en Estados Unidos. Después de conocerse nuevos estudios sobre las tácticas de algunas empresas para crear adicción a los celulares y a las redes sociales, hay una mirada cada vez más crítica hacia las nuevas tecnologías. Y será peor cuando crezca el desempleo.

-Lo increíble es que algunos sostienen que un mundo sin trabajo no es necesariamente algo malo.

-Precisamente empecé el libro yendo a la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña, donde entrevisté al futurólogo Nick Bostrom, que es filósofo y experto en inteligencia artificial. Cuando le pregunté si no lo asusta la ola de desempleo tecnológico que se viene, me dijo: "No, al contrario, un mundo de desempleados sería maravilloso". Y me recordó que en siglos pasados los aristócratas veían el trabajo como una cosa de plebeyos. Los aristócratas se dedicaban a escuchar música y leer poesía. La idea de que el trabajo es lo que da sentido a nuestras vidas, dice Bostrom, cobró impulso después de la Revolución Industrial, pero no siempre fue así.

-¿Estás de acuerdo con eso?

-No, pero creo que debemos ampliar el concepto actual del trabajo.

-Vos vinculás esta amenaza al mundo del empleo con el renacer de partidos nacionalistas, proteccionistas. ¿El triunfo de Trump es un producto de ese miedo?

-Totalmente. Trump es un demagogo populista como muchos de los que conocemos en América Latina, con la única diferencia de que es de ultraderecha. Todos los demagogos populistas necesitan un enemigo para justificar su autoritarismo, y Trump se las agarra con los inmigrantes mexicanos, cosa que le encanta a su base electoral. Pero el hecho real es que la inmigración ilegal a los Estados Unidos ha caído en los últimos diez años. Lo que está amenazando el empleo no son los inmigrantes, sino los robots y la automatización.

-En el libro contás el caso de un venezolano que ha congelado cerebros de personas que murieron con la convicción de que en 30 años se habrá descubierto la forma de revivirlos. Hasta hace poco, eso y muchas otras cosas, como máquinas que piensen por sí solas, nos hubiesen sonado como locuras.

-Cité ese caso con cierto escepticismo de que yo pueda llegar a verlo en vida. Pero en cuanto a las máquinas que piensan por sí solas, ya han cambiado mi trabajo. Por ejemplo, ya no transcribo mis entrevistas: me lo hace un algoritmo en cinco minutos.

-También citás a Peter Diamandis, que dice que, gracias a la tecnología, el costo de vida se va reduciendo a pasos agigantados y pronto llegará casi a cero. ¿Cuánto sustento tienen profecías como esa?

-En los años 70, solo los ricos podían tener una cámara de video, cámara de fotos, teléfono portátil, equipo de música, reloj, enciclopedia. Diamandis calcula que todo eso costaba unos 900.000 dólares de hoy. Y hoy tenemos todo eso gratis en nuestro celular. La tecnología va reduciendo el costo de vida.

-¿Cuáles serán los trabajos del futuro?

-Entre muchos otros, estarán los del área de la salud, desde psicólogos hasta preparadores físicos. Pero también habrá un gran futuro para los técnicos cuidadores de robots y otros del campo de la tecnología, analistas de datos? Y deportistas, artistas, músicos y creadores de todo tipo, aunque estas últimas profesiones van a cambiar radicalmente. Los artistas se convertirán en pequeños empresarios, porque van a desaparecer muchas de las compañías que hoy producen y distribuyen este tipo de trabajos. El desafío que presenta el futuro es prepararnos para el cambio.

Link del artículo


¿El futuro del trabajo o el trabajo del futuro? - Werner Vogels

El presente es un artículo escrito por Werner Vogels, en el diario El País de España: ¿El futuro del trabajo o el trabajo del futuro?

Transcribimos a continuación el artículo:

A la hora de pensar en el trabajo del mañana, no es constructivo basar el diálogo en las estructuras que existen hoy en día, señala Werner Vogels, director de tecnología de Amazon

Ya tenemos cierta noción de cómo la digitalización, y en particular tecnologías nuevas, como el machine learning, el análisis de Big Data o el Internet de las Cosas, van a revolucionar los modelos de negocio de las empresas y cómo los están transformando ya a gran escala. Así pues, llegados a este punto, es momento de examinar en mayor detalle las transformaciones a las que asistiremos en nuestro entorno de trabajo y el papel que desempeñaremos en él nosotros, los humanos.

Según una encuesta realizada por Gallup, un 37% de los millennials se muestran preocupados ante la perspectiva de perder su trabajo a manos de inteligencias artificiales a lo largo de los próximos 20 años. Curiosamente, estudios como el realizado por el instituto alemán ZEW (Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung o Centro Europeo para la Investigación Económica) han desvelado que las empresas que invierten en proyectos de digitalización generan un número significativamente mayor de puestos de trabajo que las compañías que no lo hacen.

¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy en día seguirán existiendo en el futuro? ¿Qué actividades humanas pueden verse completamente automatizadas por máquinas o sistemas de machine learning? ¿Qué labores nos quedarán a los humanos?

    ¿El futuro del trabajo?

Todas estas preguntas son muy válidas. Sin embargo, “allí donde hay peligro, crece también lo que nos salva”. El poeta alemán Friedrich Hölderlin ya lo tenía claro en el S.XIX. Por lo que a mí respecta, me considero un optimista de lo tecnológico: el uso de las nuevas tecnologías para fomentar una mayor comodidad para el consumidor, como es el caso de las tiendas sin dependientes Amazon Go, resultará en cambios en cómo y dónde se crea empleo. A la hora de pensar en el trabajo del mañana, no es constructivo basar el diálogo en las estructuras que existen hoy en día. Más bien, deberíamos preguntarnos una pregunta completamente diferente, a saber: ¿qué está cambiando en el entorno de trabajo actual, tanto a nivel organizativo como cualitativo?

Así, en el ámbito de la producción industrial, por ejemplo, muchas de las tareas realizadas por humanos han cambiado poco con los años, en lo que respecta a los flujos de trabajo. Incluso las actividades de médicos, abogados o taxistas apenas han cambiado en la última década, al menos en lo que respecta a sus procesos fundamentales. Solo ciertos componentes de estos procesos han pasado a ser realizados por máquinas, o cuando menos, complementados por máquinas. Sin embargo, en la era de la digitalización, la gente hace mucho más que simplemente hacer de engranaje entre una máquina y la siguiente.

Creo que es posible volver a humanizar el trabajo, por así decir, y hacer de nuestras destrezas únicas como seres humanos algo incluso más importante. Hasta ahora, la principal limitación para el acceso a las tecnologías digitales era la capacidad de las máquinas. Las interfaces de nuestros sistemas ya no están determinadas por máquinas; en el futuro los humanos serán el punto de partida.

Gracias a las nuevas posibilidades tecnológicas de las que disfrutamos y a la mayor capacidad de computación de la que disponemos, el trabajo del futuro estará más centrado en las personas y menos en las máquinas.

    Redefiniendo la relación entre humanos y máquinas

Los avances en la interacción entre humanos y máquinas se están produciendo a un ritmo fulgurante y sus repercusiones ya se están haciendo notar en cómo trabajamos. En el futuro, la tecnología puede pasar a ser una parte mucho más natural de nuestro entorno de trabajo y que podrá activarse mediante múltiples métodos diferentes: comandos por voz, por vista, tacto e incluso el olfato. Tomemos como ejemplo las tecnologías de comandos por voz, un ámbito que está viviendo una auténtica revolución. Los sistemas actuales de comandos por voz son capaces de comprender, interpretar y responder en conversaciones de una forma completamente profesional, lo que hace que muchos procesos profesionales sean mucho más fáciles de llevar a cabo. Así, a finales de 2018, los comandos por voz habrán transformado significativamente nuestra forma de desarrollar dispositivos y aplicaciones. Uno ya puede hacerse cierta idea de en qué se traduce esto con cierto detalle.

Por ejemplo, la NASA ha puesto a Amazon Alexa al cargo de programar el uso de sus salas de reuniones. Así, quienquiera que necesite usar una tan solo tendrá que pedírselo a Alexa y el resto sucede automáticamente. Los comandos por voz permiten también aumentar enormemente la productividad de las teleconferencias. El servicio AWS Transcribe, por ejemplo, permite ir creando transcripciones de las reuniones al momento, que posteriormente se envían a todos los participantes.

El proveedor de software FME, por su parte, utiliza tecnologías de comandos por voz para ofrecer a sus clientes innovadoras aplicaciones. Así, por ejemplo, los usuarios pueden recurrir a Alexa para que les explique tareas de OpenText Documentum. Este es un recurso del que las empresas pueden valerse para acelerar y abaratar el proceso de incorporación de nuevos empleados. En la compañía farmacéutica AstraZeneca ya encontramos un planteamiento similar, ya que también recurre a Alexa para sus procesos de producción: los trabajadores pueden realizar preguntas a Alexa sobre procesos rutinarios y así confirmar qué es lo que tienen que hacer a continuación.

Por supuesto, las responsabilidades y organigramas de las empresas irán cambiando como fruto de estas tecnologías. Y también es posible utilizar estos recursos para tareas administrativas y transformarlos en actividades que vayan en beneficio del cliente. En el futuro probablemente necesitemos muchos más “arquitectos”, “desarrolladores”, “creativos”, “expertos en relaciones”, “especialistas en plataformas” y “analistas” y cada vez menos gente que tiene que realizar tareas siguiendo pasos predeterminados, así como menos “administradores”. Al transformarse en algo que conecte mejor con la necesidad de los seres humanos de crear y dar forma a las cosas, el trabajo del futuro podría convertirse en algo que podamos disfrutar más y que nos haga sentir más realizados.

    Expandiendo el mundo digital

Este nuevo paradigma de interrelación entre máquinas y humanos tiene otra consecuencia importante: incrementará significativamente el número de personas que pueden participar en la creación de valor digital: ancianos, usuarios que actualmente no tiene acceso a ordenadores ni smartphones, usuarios que encuentran los smartphones demasiado complejos y usuarios no alfabetizados en países en vías de desarrollo.

Un buen ejemplo de este último caso es el de los productores de arroz que trabajan con el International Rice Research Institute (o Instituto Internacional para Investigación sobre el Arroz), una organización con sede en Manila, en Filipinas. Esta institución tiene como misión combatir la pobreza, el hambre y la malnutrición, haciendo más llevaderos el trabajo y la vida de los productores de arroz. Así, los productores de arroz pueden acceder a información a la que normalmente no tendrían acceso por su cuenta. Todas las aldeas cuentan con un teléfono y, a través de él, los granjeros pueden acceder a estos conocimientos y seleccionar su dialecto en un menú y describir el tipo de cultivo que tienen a su cargo. Este servicio está basado en un sistema de machine learning. El servicio genera recomendaciones sobre cuánto fertilizante hace falta y cuál es el mejor momento para la siembra.

Hasta ahora no hemos hecho sino ver un atisbo de las posibilidades que estas tecnologías traen consigo para el mundo laboral. Sin embargo, ya han dejado claro que lo más probable es que la calidad de nuestro trabajo vaya en aumento y que la tecnología nos permita realizar múltiples actividades que hoy nos resultan inimaginables. En un futuro, la humanidad podrá realizar sus actividades de una forma que se aproxime mucho más a nuestra naturaleza creativa que los métodos que empleamos actualmente. Creo que si realmente queremos hacer justicia al analizar las posibilidades de las tecnologías para el futuro, deberíamos hacer como Hölderlin y tener fe en algo que nos salvará, al tiempo que minimizamos los riesgos buscando comprender y canalizar mejor los cambios que traerán consigo.


Werner Vogels es CTO de Amazon.com




Link del artículo:


miércoles, 27 de septiembre de 2017

La visión estratégica de Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre

El siguiente es un fragmento del reportaje publicado por el portal Bigbang! [news] a Marcos Galperín creador, dueño y CEO de Mercado Libre, a propósito de la edición de un  libro que revela los secretos de las empresas tecnológicas e Internet más importante del país. 

El libro “Los nuevos reyes argentinos” , de editorial Paidós–, escrito por el periodista Sebastián Catalano –editor jefe de BigBang– cuenta las historias de Despegar, Globant, OLX y Mercado Libre, cuenta el camino que recorrieron para pasar de simples startups a corporaciones regionales o globales estas empresas de tecnología e Internet que alcanzan valuaciones superiores a los US$ 1.000 millones.

Aquí, un extracto de esa entrevista para  entender la estrategia y cómo piensa el Nº1 de la plataforma de e-commerce más grande de América Latina:

Galperín está convencido de que el sistema financiero no va a ser sostenible sin enormes cambios, algo que va a generar grandes ganadores y grandes perdedores. Además, cree, la única razón por la que este sector no sufrió aún una gran disrupción es porque se trata de un mercado altamente regulado.

“Es ridículo, no tiene ningún sentido que los bancos te cobren lo que te cobran. No hay un Amazon, un Google o un Facebook en el mundo financiero. Ni en la educación ni en la salud… todavía. Son industrias enormes totalmente reguladas y la regulación, al final, lo que hace es proteger a los jugadores establecidos.

MercadoLibre está muy atento a fintech y por medio de su propio fondo de inversión, MeLi Fund, pone dinero en proyectos vinculados con su plataforma. Así, invirtió en empresas de microcréditos, sistemas de gestión y contabilidad, estadísticas y automatización de procesos, entre otras.

– Galperín: Por ahora las empresas son muy chiquitas y los banqueros se te ríen. La respuesta es: “Hace veinte años Walmart se reía de Amazon. Hoy no se ríe más”. Son mucho más lógicas y eficientes estas empresas. No hay bancos centrales en el medio y, si no tenés al Estado para regular los depósitos, tampoco necesitás que el Estado salve a las empresas si les va mal. Es un sector con muchísimas complicaciones y tal vez haya una parte que se desregule, donde entren las empresas nuevas, y otra parte que siga muy protegida, donde no se pueda entrar. El comercio exterior, por ejemplo. Creo que los bancos van a tener un rol importante durante muchas décadas, no van a desaparecer. Pero van a estar mucho más enfocados en comercio exterior, en darles préstamos a las grandes empresas y en los grandes proyectos de inversión y financiación. La banca minorista va a estar más cooptada por nuevos proyectos. Conectar a cientos de miles de ahorristas con créditos para consumo es algo que estas plataformas pueden hacer mucho mejor.

– Catalano: ¿Cómo se inserta MercadoLibre en este segmento?

– Galperín: Tenemos una oportunidad muy grande, sobre todo porque ya armamos mucho de la parte difícil y compleja, que es la plataforma de pagos y cuestiones de prevención de fraude. MercadoPago es una plataforma espectacular y montarle distribución y administración de préstamos, por ejemplo, es algo que es bastante lógico para nosotros.

– Catalano: ¿Ese es el nuevo gran desafío para MercadoLibre?

– Galperín: Lo que hacemos es democratizar el comercio. Hubo grandes barreras: el tema de los pagos lo solucionamos con MercadoPago. La segunda es MercadoEnvíos, en la que tenemos para varias décadas de crecimiento. Progresamos, pero hay mucho por hacer en logística. Hay y habrá por mucho tiempo fricción de pagos y envíos en comercio electrónico. Después hay aceleradores, como el crédito. No es que vamos a transformar la empresa, sigue siendo parte de lo mismo: un proceso que busca democratizar el comercio. El comercio digital está recién empezando. En 2015 tuvimos treinta y dos millones de usuarios en nuestra plataforma, pero hay seiscientos millones de personas en América Latina. El comercio electrónico es mucho más efectivo, eficiente, ecológico que el comercio tradicional. No es que lo va a sustituir completamente, lo que va a pasar es lo que ya está pasando en nuestra plataforma: empresas que antes hacían solamente comercio tradicional lo empiezan a complementar con las ventas online que hacemos en MercadoLibre. Vamos a crecer muchísimo: podemos multiplicar por diez nuestro tamaño.

 



Para leer el artículo completo:

jueves, 27 de octubre de 2016

Responsabilidad Social Empresaria (RSE)

Hemos subido dos videos para seguir reflexionando, ambos correspondientes al "Informe Kliksberg"; una serie con el reconocido economista argentino basado en el suplemento del diario Página 12 "¿Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad
  
1. Empresas responsables y Empresas irresponsables.



 2. Escándalos Éticos.





martes, 25 de octubre de 2016

El nuevo rol del Estado


Para seguir reflexionando a futuro, en este caso presentamos un video correspondiente al "Informe Kliksberg"; una serie con el reconocido economista argentino basado en el suplemento del diario Página 12 "¿Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad?

Bernardo Kliksberg, declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, obtuvo reconocimiento internacional por sus trabajos sobre la pobreza y la desigualdad, especialmente en Latinoamérica, y es el padre de una nueva disciplina: la gerencia social. La serie aborda la problemática de la crisis económica mundial, la exclusión, la desigualdad, la reconstrucción del Estado, la idea del capital social, la ética y la construcción de una economía con rostro humano.


Presupuestar las Ideas - Alfredo Casero

En pocas palabras, recomiendo el video de Alfredo Casero en TEDxRosario en Setiembre de 2011. El título lo dice todo: Presupuestar las ideas; que desde una perspectiva totalmente distinta nos tiende un puente de plata a los temas que hemos venido abordando durante el cuatrimestre: el concepto de planeamiento.


viernes, 14 de octubre de 2016

Líder Estratégico


Uno de los roles estratégicos clave de los gerentes funcionales y generales es usar todo su conocimiento, energía y entusiasmo para ofrecer el liderazgo estratégico a sus subordinados y desarrollar una organización de alto desempeño. Varios autores han identificado algunas características clave de los buenos líderes que generan alto desempeño:
  1. visión, elocuencia y congruencia;
  2. articulación del modelo de negocio;
  3. compromiso;
  4. estar bien informado;
  5. disposición para delegar y otorgar facultades de decisión;
  6. uso astuto del poder, y
  7. inteligencia emocional

Inteligencia emocional
La inteligencia emocional es un término que Daniel Goleman acuñó para describir un conjunto de atributos psicológicos que caracterizan a muchos líderes fuertes y efectivos:
Autoconciencia o conciencia de sí mismo: la capacidad de comprender el estado de ánimo, las emociones e impulsos propios, así como su efecto sobre otras personas
Autorregulación: la capacidad de controlar o redirigir impulsos o estados de ánimo perturbadores; es decir, pensar antes de actuar
Motivación: una pasión por el trabajo que va más allá del dinero y el estatus, y una tendencia a perseguir las metas con energía y persistencia
Empatía: la capacidad de comprender los sentimientos y puntos de vista de los subordinados y tomarlos en cuenta al tomar decisiones
Habilidades sociales: amigabilidad con un fin
De acuerdo con Goleman, los líderes que poseen estos atributos; es decir, los que presentan un alto grado de inteligencia emocional, tienden a ser más efectivos que aquellos que carecen de esos atributos. Su autoconciencia y autorregulación ayudan a provocar la confianza de los subordinados. Desde el punto de vista de Goleman, las personas respetan a líderes que, debido a que tienen autoconciencia, reconocen sus limitaciones y debido a que están autorregulados, consideran de manera cuidadosa las decisiones.
Goleman también argumenta que los individuos autoconscientes y autorregulados tienden a tener más confianza en sí mismos y, por tanto, están en mejores condiciones de lidiar con la ambigüedad y más abiertos al cambio. Una fuerte motivación en forma de una pasión por el trabajo, puede ser contagiosa, lo cual ayuda a los demás a unirse en el logro de una meta común o de la misión organizacional. Por último, una fuerte empatía y las habilidades sociales pueden ayudar a los líderes a granjearse la lealtad de sus subordinados. Los individuos empáticos y con habilidades sociales tienden a ser diestros para manejar las disputas entre directivos, son más capaces de encontrar puntos en común entre diferentes actores y más hábiles para orientar a las personas en la dirección deseada en comparación con los líderes que carecen de estas habilidades. En resumen, Goleman argumenta que la constitución psicológica de un líder importa.



La presente entrada fue extraída del libro Administración Estratégica -  Un enfoque Integral - Charles W. L. Hill y Gareth R. Jones - Cengage Learning